3.1.4.a. Objetivo:
Identificar las etapas de la investigación, durante la cual se gestionan referencias bibliográficas para integrar en ellas los gestores bibliográficos.
3.1.3.1. Proceso investigativo y revisión documental
De
una u otra manera, los metodólogos o expertos en investigación, hacen
referencia a una de las tareas fundamentales, dentro del proceso investigativo,
como es el de la búsqueda y recopilación de datos, de fuentes bibliográficas y
documentales, y además de la inclusión de un listado de dichas fuentes, al
finalizar el trabajo de investigación.
Cabe
plantear entonces una interrogante que nos ayude a orientar el repaso de estos
contenidos: ¿El trabajo de búsqueda,
acopio, organización y uso de las fuentes bibliográficas, ocurre en al menos
una, más de una o a través de todas las fases del proceso investigativo?
En
este sentido creemos necesario, identificar o mostrar las etapas dentro del
proceso investigativo, en la cual los conocimientos y dominio de las
herramientas tecnológicas que podamos adquirir en este programa, serán
aplicables en una investigación otorgándonos las ventajas que seamos capaces de
arrancar a la tecnología.
3.1.3.2.Las etapas de la investigación
Cuadro 6: Consulta
bibliográfica y bibliografía en el trabajo de investigación
Tomado de Ander-Egg[1] Tomado de Canales y otros[1]
Con este esquema de las etapas de la investigación, intentamos explicar lo
antes mencionado:
Tenemos entonces que, desde el esquema de la organización
del trabajo de investigación, en la Fase exploratoria, se encuentran
actividades de consulta y recopilación documental; igualmente en el diseño de la
investigación, mas propiamente, en el marco teórico; así también durante el
trabajo de gabinete, esto es la redacción del informe, al incluir el listado de
fuentes consultadas o bibliografía, será necesario recurrir a nuestros
conocimientos y habilidades para el manejo eficaz y eficiente de las
referencias bibliográficas.
Figura 2: El proceso de investigación
Fuente: Canales, F. y otros, adaptado de los
conceptos de S. Arellaño[1]
Los gestores bibliográficos,
nos proporcionan: ahorro de tiempo; ventaja competitiva en relación a quienes
no saben usar esta tecnología; valor añadido, ya que permite obtener datos
bibliográficos organizados, desde distintas locaciones (internet, redes
sociales, nuestro computador) y de distinto formato (impresos, digitales,
audiosuales, imágenes, sonoros, etc.).
Como podemos observar en la figura
anterior, la revisión de la bibliografía, abarca toda la etapa de Planificación,
y si tomamos en cuenta que, el uso de las fuentes bibliográficas estará
presente en la etapa de ejecución, durante la redacción del informe final y la
inclusión de la bibliografía. Tenemos entonces que el manejo de fuentes
bibliográficas, son aplicables a todo el proceso de investigación.
Solo para resaltar los puntos
importantes de lo afirmado, incluimos este resumen, sobre las etapas de la investigación con mayor
incidencia en el manejo de fuentes de información, que tomamos de los autores
ya citados, para sustentar lo que afirmamos.
3.1.3.2.1.
Planificación
De acuerdo con estos autores, la tapa etapa de
planificación es la que antecede a la recolección de datos, y en la que se definen
los pasos que se seguirán desde la elección de un problema hasta el diseño
metodológico a realizar.
Se obtiene como resultado el documento llamado protocolo
o propuesta de investigación. Esta etapa a su vez se divide en tres fases:
3.1.3.2.1.1.
Primera fase: Exploración y revisión bibliográfica
En la cual se define qué
es lo que se investigará, e incluye los pasos: 1) Primera caracterización
del problema, 2) Delimitación del problema, 3) Formulación del problema, 4)
Formulación de objetivos.
Entonces, para “…caracterizar el problema, definirlo e
identificar sus objetivos, es necesario un conocimiento amplio sobre el tema,
específicamente qué se conoce del problema
y qué aspectos no han sido investigados.
Este conocimiento se obtiene a través de
la revisión de la literatura o
búsqueda de la información necesaria mediante la revisión de datos estadísticos
y la realización de entrevistas con expertos en el tema o personas que laboran
en ese campo”.
Para Ander-Egg, ninguna investigación parte de cero, por
eso, cuando un investigador inicia su proyecto, debe consultar e informarse
sobre lo ya se ha investigado sobre el tema, haciendo así, un primer contacto
con el problema a estudiar. Esta es pues, la tarea de búsqueda de referencias, consulta bibliográfica y acercamiento
preliminar a la realidad objeto de estudio. A esto también se le llama fase exploratoria, el cual tiene el
propósito de permitir al investigador familiarizarse con parte de los
conocimientos existentes dentro del campo o ámbito que es objeto de
investigación.
Para el autor mencionado, esta fase de exploración
contiene cuatro tareas:
a.
“Consulta y recopilación documental
i. Revisión de la literatura
ii. Consulta documental
b.
Consulta de mapas
c.
Contacto global o primer abordaje de la
realidad
Luego de que “…el investigador ha decido lo que estudiará
y antes de pasar a formular la segunda fase de la planificación, se hace
imprescindible la búsqueda de los conocimientos que sirvan para fundamentar lo
que se pretende estudiar. Esto implica
recurrir nuevamente a una revisión bibliográfica más específica sobre el
tema particular de estudio, a fin de
que el investigador pueda formular
planteamientos sobre los aspectos del problema a resolver”[2].
Para clarificar los aspectos relacionados con la revisión
bibliográfica, te sugerimos mirar el siguiente vídeo a través del siguiente
vínculo:
Revisión bibliográfica por el Centro de Tecnologías para
la Academia
3.1.3.2.1.2.
Segunda fase: marco teórico
Esta etapa de la planificación tiene como función
establecer la posición del investigador en la relación existente entre el
problema y el cuerpo de conocimientos que lo contienen; aquí se establece cuál es la base teórica del problema,
esto es, el marco teórico.[3]
Nuevamente, el investigador necesitará, recurrir a la
revisión de la literatura que estudia o trata, para identificar, el o los
aspectos que contienen el cuerpo de conocimientos, relacionados al problema en
estudio.
Caballero apunta que: “Toda Investigación Científica debe
tener bases o sustentos teóricos, independientemente del problema que analice o
tema que desarrolle; pero, obviamente, depende de cada problema o tema, aquella
base teórica que será necesaria o apropiada para él; ya que a ella deberá
relacionarse de tal manera que lo incorpore o integre racionalmente y le pueda
prestar sustento descriptivo, explicativo o predictivo.
Una investigación determinada puede tener como base o
sustento teórico racional, teorías directamente relacionadas, leyes, principios
o axiomas, supuestos, estudios o investigaciones anteriores, conceptos o
términos básicos, etc”.
Por ello establece algunos “Criterios para la ubicación,
selección y resumen de las bases teóricas de una investigación:
- Revisar la bibliografía especializada, priorizando para su lectura, las directamente relacionadas con el problema-título de la investigación.
- Ubicar en el índice de cada libro, informe científico o revista especializada los capítulos especialmente referidos al problema-título de nuestra investigación.
- Leer e ir haciendo fichas sobre: las teorías, leyes, supuestos, términos básicos, etc. que nos interesen.
- Seleccionar las fichas que vamos a emplear en la investigación, e ir ordenándolas según los objetivos específicos y los numerales de la estructura tentativa del informe final o tesis, que figuran en el plan.
- Integrar y usar en el tratamiento y análisis la información teórica obtenida, y presentar la información en resúmenes, cuadros, gráficos, etc.
- Ir colocando la ya redactado en la parte de la estructura tentativa del informe final o tesis, que el plan nos indica.”[4]
Podemos observar, hasta aquí que casi toda esta tarea, se
la realiza o se la tiene que realizar de forma manual. Esto implica, salir,
buscar y/o acceder a los centros documentales, ubicar la información que nos
interesa, seleccionarla y proceder a anotar sus datos o elementos
identificadores, en herramientas de distinto formato, que reciben el
nombre de Fichas Bibliográficas. Se afirma que los
científicos utilizan hasta un 20% del tiempo que desempeñan como investigadores,
buscando y recuperando información,[5]
aunque dependiendo del lugar puede ser de hasta 40%[6]
Esta tarea de tipo
manual, consistente en anotar los datos elementales como: autor, título, editor, año, etc.,
acumularlas y guardarlas en un solo lugar, hoy es posible hacerlo de forma automatizada,
con ayuda de los gestores bibliográficos, como podremos ver más adelante.
3.1.3.2.1.3.
Estructura del informe de investigación
Y para concluir, tenemos que, desde el punto de vista de
la estructura del informe de investigación, Ander-Egg, afirma que esta “tiene
una secuencia lógica que, en términos generales, explica de qué se trata, qué
se hizo, cómo se hizo y cuáles son las conclusiones. Sin embargo, cualquiera
que sea la longitud o la índole de los informes, estos tienen ciertos elementos
comunes que constituyen su estructura básica. Una forma de hacerlo -más o menos
universalmente admitida- es la siguiente: [7]
Cuadro 7: estructura del
informe de investigación
Fuente: Ander Egg[1]
Entonces, al revisar la estructura del informe de
investigación, identificamos varios puntos relacionados con el manejo de datos
bibliográficos: la revisión de la
bibliografía relacionada con el tema de investigación, redacción del marco teórico y la confección e inclusión de la bibliografía consultada (aspecto que
desarrollaremos más adelante).
3.1.3.3. Gestores bibliográficos en el
trabajo investigativo
He aquí entonces, que las herramientas y técnicas que
pretendemos aprender a manejar de manera competente, durante este curso, se
utilizarán según se indica: aparentemente en el inicio y al final del trabajo
investigativo; sin embargo, en la práctica veremos que una vez iniciada la
investigación estas habilidades, serán aplicadas transversalmente durante todo el
proceso de investigación; y se hará de manera automatizada, con la ayuda de los
gestores bibliográficos, lo que otorga ventajas competitivas, frente a procesos
realizados manualmente.
[6] Aillón, «Fortalecimiento a bibliotecas, centros de documentación y
redes de información, V.», 388.




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